domingo, 13 de diciembre de 2009

El caballero de la mano en el pecho


Instituto Albéniz, segundo de bachillerato, clase de arte. Don José Luis mira por la ventana, la mano en el pecho, esperando silencio.
A veces funciona, a veces no.

“Eses” líquidas, largas y sordas salpican el aula.
Él, que se ve elegante con la chaqueta de terciopelo oscura, se vuelve, la mira y fantasea que ella fantasea que él fantasea que ella fantasea. Desde la segunda fila Cata se tira de la camiseta para taparse la cadera helada y sonríe porque sabe –todos lo saben-- que “el Picassu” se compra la ropa en las taras del máximo dutti del aeropuerto y apenas se cambia los levi’s 501 tiro alto apretados cortos.

José Luis se siente satisfecho porque sigue un plan. Este curso ya les ha dictado, a velocidad de apuntes, que el mundo de Dalí tiene la consistencia de la mierda blanda, producida por la crónica irritación de colon del artista. Que el cubismo de Picasso demuestra que la gravedad no atrae a todos los cuerpos con una fuerza igual a 1132 pies por segundo por segundo, de ahí las deformaciones. Y hoy se pasa la hora con la mano en el pecho explicando que los caracteres del Greco son alargados porque el artista los imagina aún sumergidos en el líquido amniótico del útero materno. Que el caballero lleva el ojo izquierdo entornado porque efectivamente le ha entrado agüilla, que el cuello le aprieta porque apenas hay espacio para respirar, que los dedos no están alargados sino aplastados, y que con ellos apunta al corazón para decirle a su mamá que la ama. Todo homosexualidad latente, claro.

Hacia el fondo de la clase el barbilampiño Benítez aprovecha la coincidencia para entonar con la laringe apretada un embozado “Picassu mariquita!” José Luis mira el reloj, le quedan diez minutos de clase, once años para la jubilación anticipada. “No hace falta que atiple usted más la voz, Benítez, ya le cambiará si algún día le crece el vello.” Benítez se sonroja. Cata también. Estocada al corazón.

Afortunadamente, desde hace años ninguno de sus alumnos aprueba selectividad. En delegación no sospechan nada, acostumbrados como están a los comentarios desaforadoes de los de arte, fracasados precoces todos. José Luis sonríe cuando suena el timbre: quería ser el caballero de la mano en el pecho, pero con esta gente no puede, no puede.

Ricardo Navarrete Franco

6 comentarios:

Grupo NT dijo...

bueno, una cosilla, no está la firma de la autora.

Me gusta mucho el cuadro porque me veo reflejado en él, no sé si como un alumno anónimo de la clase o como el mismo profesor, y esto es algo increíble porque me queda mucho para que me queden 11 años para la jubilación anticipada, pero es que no sé, hay cosas de ese profesor que me recuerdan a mí. Gran cuadro para mí como saben algunas amigas, relato lleno de realismo sórdido que hace que uno se vea reflejado en él.

Algún día estaría bien, creo, hablar sobre los relatos breves en sí, comentar cómo vemos el tema en cuanto a futuro, poética y demás asuntos implicados en el mundo del relato breve, es curioso ver cómo en poco se dice mucho, se puede decir más, y no sé, al fin y al cabo es difícil escribirlos.

Saludos. ruy

Reyes dijo...

Autor. Lo escribió Ricardo.

Glow dijo...

Muy buena historia.
Las referencias hacia varias cosas, como la de tirarse de la camiseta para taparse la cadera, son muy interesante porque creo que eso lo hacemos casi todas las chicas cuando estamos en clase.
Es una historia que muestra muy bien la realidad (hablo del punto de vista del estudiante)y como se siente el protagonista, aunque no sabía que Jose Luis seguía vivo; desde luego al pobre le pasa de todo jajajaja.

Puli dijo...

Siento lo del nombre del autor (archiconocido Ricardo, no necesita presentación), pero el error es de Juanma, q conste! No, en serio, yo no puedo editar algo subido por él, pero lo he avisado.
Como siempre, me encantan las historias de Ricardo porque tienen una perspectiva distorsionada y cómica que te me da la sensación de que no es real, pero al mismo tiempo con cuatro pinceladas realistas mete toda la historia en un contexto cercano y conocido. Es una sensación parecida a cuando bebes absenta, no? (Richard, ¿con qué te inspiras?)
Aparte de eso, es un tema muy interesante además de una triste realidad. Hoy he hecho un test en el facebook para saber qué tipo de profesora seré y me he deprimido un poco... espero no acabar con la mano en el pecho!

Reyes dijo...

Con la mano en el pcho pero por otros motivos, Puli.

Grupo NT dijo...

0I0
V

se supone cara de estupor por el último comentario jejjejej